Tratando de responder a la pregunta: ¿Qué es la felicidad?, Martin Seligman y un grupo de investigadores, llamado <<Grupo de búsqueda de la felicidad>> conformado por David Schkade de la Universidad de Texas, Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California en Riverside y Ken Sheldon de la Universidad de Missouri (Seligman, 2002, pp. 79 y 402), a partir de estudios preliminares, formulan la siguiente ecuación para tratar de explicar la felicidad o bienestar psicológico y los factores que influyen en ella:
F = R + C + V
En la que “F” es el nivel de felicidad duradera (bienestar psicológico), “R” el rango fijo, “C” las circunstancias de la vida y “V” representa los factores que dependen del control de la voluntad (Seligman, 2002). Vamos a explicar cada uno de estos factores.
(F) Nivel de felicidad duradera. A diferencia de la felicidad momentánea (bienestar centrado en el placer), la cual puede aumentarse fácilmente de muchas formas, principalmente por medio de placeres sensitivos momentáneos; la felicidad duradera (bienestar psicológico a largo plazo) (F) no se incrementa simplemente proporcionando “estallidos de sentimientos positivos” como tener sexo, comer algo rico o ver un programa de televisión excitante. La felicidad duradera tiene una influencia directa de la herencia genética (R), el contexto geográfico y social (C), y de la propia voluntad de cada individuo (V). El nivel de felicidad duradera es influido por la herencia genética de cada persona; es decir, tenemos un nivel de felicidad determinado en parte por aspectos fisiológicos. El contexto geográfico y social en el que nos desarrollamos y vivimos influye en nuestros niveles de felicidad, aportándonos elementos externos. Y finalmente, la voluntad o las acciones voluntarias de cada uno influyen en nuestros niveles de felicidad.
(R) Rango fijo. Hace referencia directa a la herencia genética que se recibe de los padres; “heredamos un «timonel» que nos conduce hacia un nivel específico de felicidad o tristeza” (Seligman, 2002, p. 82). Gran parte de nuestra personalidad es atribuible a la herencia genética, (Seligman, 2004). Este rango fijo es como un termostato que permite que cada persona regrese a su estado natural o biológicamente determinado de felicidad después de una situación de tristeza o felicidad extremas o atípicas. En otras palabras, “este rango fijo arrastrará nuestra felicidad hacia su nivel habitual cuando tengamos demasiada suerte en la vida. [O por el contrario] …después de una desgracia, el termostato se esfuerza por sacarnos de nuestra desdicha” (Seligman, 2002, p. 83). Todo individuo tiene un rango fijo de emoción positiva y negativa, el cual constituye la parte genética de la felicidad.
Otro elemento del rango fijo (R) consiste en que las personas se acostumbran o adaptan muy a prisa a lo bueno y agradable; provocando esto que cada vez las personas busquen mayor cantidad y formas de placer, pues a medida que se acumulan los bienes materiales o se han experimentado tantos placeres, las expectativas aumentarán; esto es lo que Seligman (2002, p. 84) llama la “rueda del molino hedonista”. Lo anterior se demuestra claramente al observar que la mayoría de las personas que han logrado obtener mayor cantidad de bienes materiales o han tenido la posibilidad de experimentar una gran variedad de placeres, estadísticamente no son más felices que aquellas personas aparentemente menos afortunadas en aspectos materiales y de experiencias de placer (Brickman, Coates & Janoff-Bulman, 1978; Schkade & Kahneman, 1998). Para Vera (2008) la rueda de molino hedonista “implica que cuando se consigue un objetivo, las expectativas aumentan y para seguir siendo felices necesitamos conseguir un nuevo objetivo, que a su vez quedará superado por otro nuevo cuando lo alcancemos” (p. 67).
(C) Circunstancias externas. Éstas se relacionan con el contexto geográfico y social, son circunstancias o variables que pueden generar, hasta cierto grado, mayor o menor felicidad, (Seligman, 2002). Se ha comprobado que algunas de las circunstancias sociales que en mayor medida influyen sobre la felicidad son: el vivir en una democracia, el mantener una estabilidad matrimonial, el evitar en lo posible eventos y emociones negativas, el profesar creencias religiosas, pero sobre todo, el tener una vida social rica y satisfactoria, forjando un gran entramado social (Diener & Diener, 1995; Diener, Suh, Lucas & Smith, 1999). Otras circunstancias que, por el contrario, influyen muy poco sobre la felicidad son: el poder adquisitivo, la edad, la salud, el clima, el nivel de estudios, la raza y el sexo (Diener & Suh, 1997; Myers, 2000; Seligman, 2002).
Integrando los factores (R) y (C), se puede afirmar que todo individuo tiene “un rango fijo que mantiene el nivel de felicidad bastante inmóvil” (Seligman, 2002, p. 101), pero por otro lado hay una serie de circunstancias externas de la vida que pueden, hasta cierto grado, ser modificables “para vivir en el extremo superior del rango [fijo]” (Seligman, 2002, p. 101).
(V) Factores que dependen del control de la voluntad. Son variables voluntarias, circunstancias internas de cada sujeto, las cuales pueden ser más dependientes del control personal; es decir, para llevarlos a cabo dependerán de la decisión y control de cada persona. Se ha comprobado que estas circunstancias pueden inclinar la balanza de un modo efectivo hacia la satisfacción ante la vida y generar un mayor grado de felicidad o bienestar duradero, siempre y cuando se trabaje sobre ellas de manera constante y con un verdadero esfuerzo por parte del individuo que las desea desarrollar (Diener, Emmons, Larsen & Griffin, 1985; Pavot & Diener, 1993 y 2008; Seligman, 2002).
Estos factores o circunstancias concernientes a la voluntad se relacionan estrechamente con las emociones hacia el pasado, el futuro y el presente. Lo más importante será encauzar las emociones hacia una dirección positiva, logrando que estas emociones sean principalmente positivas hacia el pasado (satisfacción, complacencia, realización personal, orgullo, serenidad y en especial gratitud y perdón), hacia el futuro (optimismo, esperanza, fe, confianza), y hacia el presente (alegría, éxtasis, tranquilidad, entusiasmo, euforia, placer, flujo), evitando lo más posible las emociones negativas (rencor, desesperanza, pesimismo, tristeza, insatisfacción). Es decir, Un elemento determinante de estos factores de la voluntad será la forma como se experimentan los sentimientos sobre el pasado, la forma como se piensa hacia el futuro y la forma como se vivencia el presente (Seligman, 2002), (A todas estas emociones positivas y negativas hacia el pasado, el futuro y el presente de dedicaremos varias publicaciones más adelante).
Algunos autores argumentan que estas emociones positivas son factores que dependen, en parte, del control de la voluntad, principalmente de lo que se conoce como pauta o estilo explicativo (sobre el cual profundizaremos en el apartado 3.4), y de ellos son de los que más estriba el logro de la felicidad y el bienestar (Seligman, 2002; Vera, 2008).
Referencias:
Referencias:
Brickman, P., Coates, D. & Janoff-Bulman, R. (1978). Lottery Winners and Accident Victims: Is Happiness Relative? Journal of Personality and Social Psychology, 36 (8), 917-927.
Diener, E. & Diener, C. (1995). Most people are happy. Psychological Science, 7, 181-185.
Diener, E., Emmons, R., Larsen, R. & Griffin, S. (1985). The Satisfaction with Life Scale. Journal of Personality Assessment, 49, 71-75.
Diener, E., Suh, E., Lucas, R. & Smith, H. (1999). Subjective Well-Being: Three Decades of Progress. Psychological Bulletin, 125 (2), 276-302.
Diener, E. & Suh, E. (1997). Measuring quality of life: Economic, social, and subjetive indicators. Social Indicators, 40, 189-216.
Myers, D. (2000). The Funds, friends, and faith of happy people. American Psychologist Association, 55, 56-67.
Pavot, W. & Diener, E. (1993). Review of the Satisfaction with Life Scale. Psychological Assessment, 5, 164-172.
Pavot, W. & Diener, E. (2008). The Satisfaction With Life Scale and the emerging construct of life satisfaction. Journal of Positive Psychology, 3, 137-152.
Schkade, D. & Kahneman, D. (1998). Does living in California make people happy? A focusing illusion in judgments of life satisfaction. Psychological Science, 9 (5), 340-346.
Seligman, M. (2002). La auténtica felicidad. Ed. Byblos, Barcelona, España.
Seligman, M. (2004). No puedo ser más grande pero si puedo ser mejor. Ed. Debolsillo, Barcelona, España.
Vera, B. (2008). Psicología positiva, una nueva forma de entender la psicología. Ed. Calamar, Madrid, España.