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miércoles, 23 de enero de 2019

Nacimiento y desarrollo inicial de la Psicología Positiva


De manera informal podemos afirmar que la psicología positiva tiene sus inicios en las investigaciones que sobre la indefensión aprendida y la pauta explicativa realizaran Martin Seligman y otros investigadores desde la década de 1960. Formalmente, la psicología positiva inicia, varias décadas después, con una serie de reuniones fortuitas de este investigador con otros colegas a finales de la década de 1990 (Linley et al., 2006).

            Remontándonos a la década de 1960, Martin Seligman, un recién graduado de psicología y joven doctorando en psicología experimental en la Universidad de Pennsylvania, dentro del laboratorio animal de Richard L. Solomon (Seligman, 2005); inicia sus investigaciones sobre un “fenómeno llamado «indefensión aprendida»” (Seligman, 2002, p. 43). Por medio de estas investigaciones buscaba comprender y explicar por qué los animales de laboratorio, y en su momento, diferentes personas, aprendían a darse por vencidos en situaciones ante las que no podían –o no creían– tener control. Esto lo llevó a interesarse por el “sufrimiento humano”, en especial por los estados depresivos que se manifestaban a causa de lo que él denominó: indefensión aprendida; o visto al contrario: cómo la indefensión aprendida podía verse como una de las causas de la depresión.

El modelo de explicación de la enfermedad mental, imperante en ese momento en las escuelas psiquiátricas y psicológicas, permitía diagnosticar y describir con mucha exactitud algunos trastornos psicológicos como la esquizofrenia, la depresión y el alcoholismo, pero sin mucha oportunidad para atender los aspectos positivos y de desarrollo de los individuos con características normales (Seligman, 2002).
            Después de sus investigaciones, comienza a gestarse un cambio en la concepción que Martin Seligman tenía sobre la depresión y la relación que ésta mantenía con la indefensión aprendida. Muchos de los animales y las personas que participan en sus investigaciones, por alguna razón no aprenden la indefensión, no se dan por vencidos ante las dificultades. Y por el contrario, otros sujetos, desde antes de iniciar su participación en la investigación, ya presentan síntomas de indefensión. Esto le lleva a preguntarse: “¿Qué tienen algunas personas que les confiere una fortaleza que actúa de barrera y las hace invulnerables a la indefensión?, ¿Qué tienen otras personas que las hace derrumbarse ante el primer atisbo de dificultad?” (Seligman, 2002, p. 48).
  

            Comienza aquí, por parte de Martin Seligman, la gestación de algo que más adelante se llamará psicología positiva, la cual centrará la mayor parte de sus esfuerzos en comprender y explicar de manera científica aquellas características de las personas que las lleva a buscar su felicidad o bienestar subjetivo, identificando las fortalezas y virtudes que los sitúan como sujetos optimistas, y aquellas que, por el contrario, por su alto nivel de pesimismo, pueden figurar como sujetos tendientes a la depresión.
 
            
            En enero 1998, con el inicio de su periodo como presidente de la American Psychological Association (APA), Martin Seligman da un impulso decisivo al desarrollo de la psicología positiva. En su discurso inaugural señala que aliviar enfermedades es sólo un segmento de toda la tarea del psicólogo, proponiendo, como una misión más amplia, la de buscar que la existencia del ser humano sea mejor, impulsando la investigación y estudio de sujetos y culturas “florecientes” (Pawelski, 2003, p. 1; Linley et al., 2006, p. 4).

 El mismo año en que fue electo presidente de la APA, Martin Seligman invita a Mihaly Csikszentmihalyi y a Ray Fowler, entre otros investigadores, a una serie de reuniones –en Akumal, una zona arqueológica en Yucatán, México– con el fin de establecer los criterios para crear “un campo llamado Psicología Positiva” (Seligman, 2002, p. 383; Linley et al., 2006, p. 4).

Estos dos acontecimientos, la presidencia de la APA y las reuniones en Akumal, le permitirán a este grupo de investigadores dar el impulso necesario a este nuevo enfoque más positivo de la psicología. El logro de este nuevo movimiento es el rescatar, integrar e impulsar con un sustento científico lo que hace que la vida valga vivirse de manera plena (Linley et al., 2006).

            Pero, ¿Qué es la psicología positiva? Según el Journal of Positive Psychology (2005), “La psicología positiva trata de las perspectivas científicas sobre lo que hace que la vida valga la pena. Se enfoca en aspectos de la condición humana que llevan a la felicidad, la realización, y el florecimiento” (Linley et al., 2006, p. 5). Tratando el tema de los intereses de estudio de este nuevo enfoque, Seligman y Csikszentmihalyi (2000, p. 5), afirman que:
  • "El campo de la psicología positiva en el nivel subjetivo tiene que ver con las experiencias subjetivas valoradas: el bienestar, la satisfacción (en el pasado), la esperanza y el optimismo (en el futuro); el flow y la felicidad (en el presente). A nivel individual, trata las características individuales positivas: la capacidad de amor y la vocación, la valentía, la competencia interpersonal, la sensibilidad estética, la perseverancia, el perdón, la originalidad, la visión del futuro, la espiritualidad, el talento, y la sabiduría. A nivel grupal, trata las virtudes cívicas, y las instituciones que mueven a los individuos a ser mejores ciudadanos, la responsabilidad, el altruismo, la civilidad, la moderación, la tolerancia, y la ética laboral".

              Como podemos ver la psicología positiva tiene una corta vida. Sus inicios formales apenas se remontan a finales del siglo pasado y su desarrollo no reporta más de dos décadas. A pesar de este incipiente nacimiento y desarrollo, esta nueva propuesta psicológica está influyendo decididamente en los ambientes científicos y académicos, aportando una nueva o renovada visión del hombre y sus potencialidades.

Referencias:
Linley, A., Joseph, S., Harrington, S. & Wood, A. (2006). Positive psychology: Past, present, and (possible) future. The Journal of Positive Psychology, 1, 3-16.
Pawelski, J. (2003). The promise of Positive Psychology for the assessment of character. 
Journal of College and Character, 4 (6) (s/p).
Seligman, M. (2002). La auténtica felicidad. Ed. Byblos, Barcelona, España.
Seligman, M. (2005). Niños optimistas. Ed. Debolsillo, Barcelona, España. 
Seligman, M. & Csikszentmihalyi, M. (2000). Positive Psychology, An introduction. American Psychologist. 55 (1), 5-14.