De manera informal podemos afirmar que la psicología positiva tiene sus
inicios en las investigaciones que sobre la indefensión
aprendida y la pauta explicativa
realizaran Martin Seligman y otros investigadores desde la década de 1960.
Formalmente, la psicología positiva inicia, varias décadas después, con una
serie de reuniones fortuitas de este investigador con otros colegas a finales
de la década de 1990 (Linley et al., 2006).
Remontándonos
a la década de 1960, Martin Seligman, un recién graduado de psicología y joven
doctorando en psicología experimental en la Universidad de Pennsylvania, dentro
del laboratorio animal de Richard L. Solomon (Seligman, 2005); inicia sus
investigaciones sobre un “fenómeno
llamado «indefensión aprendida»” (Seligman, 2002, p. 43). Por medio de
estas investigaciones buscaba comprender y explicar por qué los animales de
laboratorio, y en su momento, diferentes personas, aprendían a darse por vencidos en situaciones ante las que no
podían –o no creían– tener control. Esto lo llevó a interesarse por el
“sufrimiento humano”, en especial por los estados depresivos que se manifestaban a causa de lo que él denominó: indefensión aprendida; o visto al
contrario: cómo la indefensión aprendida podía verse como una de las causas de la
depresión.
El modelo de
explicación de la enfermedad mental, imperante en ese momento en las escuelas
psiquiátricas y psicológicas, permitía diagnosticar y describir con mucha exactitud
algunos trastornos psicológicos como la esquizofrenia, la depresión y el
alcoholismo, pero sin mucha oportunidad para atender los aspectos positivos y
de desarrollo de los individuos con características normales (Seligman, 2002).
Después
de sus investigaciones, comienza a gestarse un cambio en la concepción que Martin Seligman tenía
sobre la depresión y la relación que ésta mantenía con la indefensión
aprendida. Muchos de los animales y las personas que participan en sus
investigaciones, por alguna razón no aprenden la indefensión, no se dan por
vencidos ante las dificultades. Y por el contrario, otros sujetos, desde antes
de iniciar su participación en la investigación, ya presentan síntomas de
indefensión. Esto le lleva a
preguntarse: “¿Qué tienen algunas
personas que les confiere una fortaleza que actúa de barrera y las hace
invulnerables a la indefensión?, ¿Qué tienen otras personas que las hace
derrumbarse ante el primer atisbo de dificultad?” (Seligman, 2002, p. 48).
Comienza
aquí, por parte de Martin Seligman, la gestación de algo que más adelante se
llamará psicología positiva, la cual
centrará la mayor parte de sus esfuerzos en comprender y explicar de manera
científica aquellas características de las personas que las lleva a buscar su
felicidad o bienestar subjetivo, identificando las fortalezas y virtudes que
los sitúan como sujetos optimistas, y
aquellas que, por el contrario, por su alto nivel de pesimismo, pueden figurar como sujetos tendientes a la depresión.
En
enero 1998, con el inicio de su periodo como presidente de la American Psychological Association (APA), Martin Seligman da un impulso
decisivo al desarrollo de la psicología positiva. En su discurso inaugural
señala que aliviar enfermedades es sólo un segmento de toda la tarea del
psicólogo, proponiendo, como una misión más amplia, la de buscar que la
existencia del ser humano sea mejor, impulsando la investigación y estudio de
sujetos y culturas “florecientes” (Pawelski, 2003, p. 1; Linley et al., 2006,
p. 4).
El mismo año en que
fue electo presidente de la APA,
Martin Seligman invita a Mihaly Csikszentmihalyi y a Ray Fowler, entre otros
investigadores, a una serie de reuniones –en Akumal, una zona arqueológica en
Yucatán, México– con el fin de establecer los criterios para crear “un campo
llamado Psicología Positiva” (Seligman, 2002, p. 383; Linley et al., 2006, p. 4).
Estos dos
acontecimientos, la presidencia de la APA
y las reuniones en Akumal, le permitirán a este grupo de
investigadores dar el impulso necesario a este nuevo enfoque más positivo de la
psicología. El logro de este
nuevo movimiento es el rescatar, integrar e impulsar con un sustento científico
lo que hace que la vida valga vivirse de manera plena (Linley et al., 2006).
Pero,
¿Qué es la psicología positiva? Según el Journal
of Positive Psychology (2005), “La psicología positiva trata de las
perspectivas científicas sobre lo que hace que la vida valga la pena. Se enfoca
en aspectos de la condición humana que llevan a la felicidad, la realización, y
el florecimiento” (Linley et al., 2006, p. 5). Tratando el tema de los intereses de estudio de este nuevo enfoque, Seligman y Csikszentmihalyi (2000, p. 5), afirman que:
- "El campo de la psicología positiva en el nivel subjetivo tiene que ver con las experiencias subjetivas valoradas: el bienestar, la satisfacción (en el pasado), la esperanza y el optimismo (en el futuro); el flow y la felicidad (en el presente). A nivel individual, trata las características individuales positivas: la capacidad de amor y la vocación, la valentía, la competencia interpersonal, la sensibilidad estética, la perseverancia, el perdón, la originalidad, la visión del futuro, la espiritualidad, el talento, y la sabiduría. A nivel grupal, trata las virtudes cívicas, y las instituciones que mueven a los individuos a ser mejores ciudadanos, la responsabilidad, el altruismo, la civilidad, la moderación, la tolerancia, y la ética laboral".
Como
podemos ver la psicología positiva tiene una corta vida. Sus inicios formales
apenas se remontan a finales del siglo pasado y su desarrollo no reporta más de dos décadas. A pesar de este incipiente nacimiento y desarrollo, esta nueva
propuesta psicológica está influyendo decididamente en los ambientes
científicos y académicos, aportando una nueva o renovada visión del hombre y
sus potencialidades.
Referencias:
Linley, A., Joseph, S.,
Harrington, S. & Wood, A. (2006). Positive
psychology: Past, present, and (possible) future. The
Journal of Positive Psychology, 1,
3-16.
Pawelski, J. (2003). The promise of Positive
Psychology for the assessment of character.
Journal of College
and Character,
4 (6) (s/p).
Seligman,
M. (2002). La auténtica felicidad.
Ed. Byblos, Barcelona, España.
Seligman, M. (2005). Niños optimistas. Ed. Debolsillo,
Barcelona, España.
Seligman, M. & Csikszentmihalyi, M. (2000). Positive Psychology, An introduction. American Psychologist. 55 (1), 5-14.